Comunidad

SERVIR, FORMAR Y PROTEGER Por: Víctor Iván Rodríguez Trejo


09 de January de 2016, 18:01:27

La institución humanitaria más grande y más importante del mundo sin duda alguna es el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y Media Luna Roja. En México es ampliamente conocida por sus ambulancias, el servicio que ha prestado a las víctimas de los desastres a lo largo de más de 100 años de la historia de nuestra nación, por sus colectas nacionales y también por sus campañas de donación de sangre, sin embargo poco es conocida por la labor de sus servicios asistenciales que realizar por medio del área de Juventud.

Los Juventinos, como cariñosamente se les conoce al interior de la institución, por lo general son niños y jóvenes entusiastas que llegan a la benemérita institución con alguna sencilla ilusión por ejemplo de aprender a inyectar, o conocer un poco de primeros auxilios, sin embargo los que hemos tenido la fortuna de ser Juventino, nunca tuvimos en cuenta que al recibir la doctrina institucional que la Cruz Roja ofrece, es sinónimo de pertenecer a una gran familia, la más grande de todas pues en Cruz Roja Todos Somos Hermanos así ha sido desde el 24 de junio de 1859 y siempre será así, al pertenecer a ésta institución los jóvenes tienen la oportunidad no solamente de conocer nuevas personas, aprender sobre primeros auxilios, sino que también es la mejor oportunidad de ayudar a las personas más vulnerables, refiriéndome desde luego a los extremos de la vida los niños y los adultos mayores.

La misión Juventina es Servir, Formar y Proteger, en estas tres sencillas palabras se engloban las conductas más nobles que podemos esperar de nuestras juventudes, cierto es que los equipos deportivos, los grupos de arte o música son de vital importancia en la formación de una persona en sus primeros años de vida, pero también lo es que si se busca un espacio en el que nuestro hijo o hija, hermano o hermana conozca sobre las necesidades más básicas de los seres humanos y sobre como con pequeñas acciones se puede contribuir con el bienestar de los más vulnerables y que por consecuencia se obtenga un ciudadano sensible a los males que le aqueja a nuestra comunidad y de esa manera aportar nuestro grano de arena en construir sociedades más humanas, en ese caso Juventud es lo ideal.

Sirven mediante la acción humanitaria que despliegan y la asistencia proporcional que brindan las y los jóvenes Voluntarios, para aliviar el sufrimiento físico y espiritual de los seres humanos, desarrollando actividades bien definidas, con buena voluntad y actitud positiva, suscitando la autoayuda, la colaboración mutua y la responsabilidad compartida, principalmente en las zonas y hacia la población más desprotegida.

Forman a hombres y mujeres de bien, conscientes de su realidad, solidarios con quienes les rodean, comprometidos con su entorno y responsables de sus acciones,  quienes dirigirán a la Cruz Roja a través de sus principios humanitarios,  mediante la educación que contribuya a su desarrollo y profesionalización a través de la adquisición de valores, comprensión de la naturaleza humana,  actitudes venturosas, conductas positivas, habilidades, destrezas y conocimientos,  así como el manejo de responsabilidades, el trabajo en Equipo y el fomento del crecimiento personal interno.

Protegen la salud y la vida de las personas, a través de los socorros, la educación para la vida, la promoción de la seguridad e higiene, la prevención de los daños físicos y mentales, la gestión del riesgo, la preparación para los desastres y las emergencias, el fomento de la cultura ambiental deseable, la sustentabilidad y la resiliencia, reduciendo las causas de la vulnerabilidad y trabajando para aumentar las capacidades de las personas, con acciones en favor de la paz y la convivencia, los derechos humanos y la difusión de los principios humanitarios.

El grupo de jóvenes de la Cruz Roja Mexicana, sin duda son un gran ejemplo no sólo para los niños o adolescentes sino para toda la población pues son el vivo ejemplo de que aún hay esperanza en los seres humanos, que podemos hacer del lugar en que vivimos uno mejor del que encontramos en un inicio, que las personas podemos vivir en paz, podemos cooperar entre nosotros para que los que necesiten puedan solventar sus sufrimientos de una manera más pasadera.

Bendición es saber que la flama de fraternidad que habita en el corazón de cada Juventino está viva y tiene mucha fuerza. ¡Enhorabuena!

Irodriguez.tkd@gmail.com

 

 

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